Después de once días y justo en la tarde del día de Navidad y con sensación térmica de 35° no parece un buen momento para poner a escribir un post, pero aquí estoy. Resulta que cuando ocurren muchas cosas, tanto como cuando no ocurre ninguna, es difícil sentarse a postear.
En mi caso se trata de una combinación. Mi trabajo se puso más entretenido (en sentido sarcástico y también literal) y, por ejemplo, tuve que viajar a dos ciudades vecinas para efectuar sendas instalaciones de un cierto programa informático que no es fácil de instalar. También he tenido que hablar con muchas personas para hacer arreglos respecto de la utilización de dicho programa. Además pasé mañanas enteras peleando con productos Microsoft y con un disco rígido con errores que se resistían a resolverse. En las tardes de los lunes comencé a ocuparme de mis dientes, como no hacía hace tiempo, y en buena hora. También me hice ver por un otorrinolaringólogo, y a punto estuve de tener que ir a un gastroenterólogo (no hice esto último porque es inútil solucionar problemas del aparato digestivo antes de las fiestas). Finalmente, Navidad se acercaba y yo sin comprar regalos, pero preocupándome por ello, de manera que hice un par de salidas fallidas y a último momento compré casi todo junto.
Casi todo este tiempo hizo mucho, mucho calor, con lo cual los momentos libres utilizables (por oposición a los pasados jadeando bajo un ventilador para evitar la sofocación) fueron pocos. Las excepciones fueron las lluvias y los días de fresco súbito, que me tomaron desprevenido (es decir, me mojé y me resfrié un poco).
Y las reuniones... La semana pasada fue especialmente social: el lunes asistí a mi primera reunión con un grupo de ateos promotores del laicismo (ArgAtea), el miércoles tuve un asado con unos amigos y los miembros de un foro local de juegos de rol (uno de mis amigos planea dirigir una partida), el jueves a hacer una foto para el diario La Capital para una nota sobre apostasía (con los ateos), el domingo a una cena con algunos compañeros de la escuela secundaria (compañeras, sobre todo, a las cuales no veía en algunos casos hace 15 años), y el lunes nuevamente con el grupo ateo, para despedir el año. Por supuesto, ayer estuve con mi familia, celebrando esta famosa fiesta del solsticio de invierno boreal transformada en natalicio del mitológico salvador universal cristiano. Y hoy me encuentro sin nada que hacer, excepto escribir.
Con respecto a toda esta actividad atea ya voy a escribir algo más, aunque oficialmente los anuncios de esta índole pertenecen a las páginas de Alerta Religión. Con respecto al rol todavía no hay noticias. Lo de la reunión del secundario fue bien, visto y considerando, y espero que se pueda repetir, aunque llegando fin de año es imposible planear nada. Y la Navidad fue más tranquila que otros años, quizá algo desabrida: una comida familiar con algunos ingredientes extra, que no sé si será como debería ser, y con regalos, que siempre es lindo recibir.
Los dejo hasta pronto (espero).
En su contexto histórico
Hace 1 día.







