martes, 30 de septiembre de 2008

Tarjetas inteligentes

Anoten: dicen que la "tarjeta inteligente" para el pago del boleto "estará en condiciones de debutar en los colectivos rosarinos entre marzo y abril de 2009." Y que las venderán las mismas personas en las mismas cabinas donde ahora se venden las tarjetas de cartón con banda magnética que usamos ahora. Las nuevas tarjetas no tendrán necesidad de contactar con la lectora, y podrán ser recargadas indefinidamente. En una etapa posterior podrían usarse para pagar el taxi y el estacionamiento.

Personalmente me parece un adelanto, aunque las tarjetas de ahora tampoco están mal, a pesar de que siempre hay ciudadanos descontentos que dicen que es im-po-si-ble conseguir una tarjeta en los barrios. En mi barrio, que no es céntrico ni muy fino que digamos, se consiguen. Y si no, se las compra en el centro, que es donde casi todos viajamos por trabajo todos los días.

Sería interesante que la tarjeta inteligente se pudiera recargar en muchos más lugares que aquellos donde hoy se compran las tarjetas, y también por Internet o SMS. Y que una vez que esto se implemente, se elimine el boleto ocasional (pagadero en monedas) o bien se redondee la cifra a un número entero de pesos, así cuando uno sube al colectivo no se encuentra con señoras o viejitos que tardan tres minutos para meter dieciséis moneditas de diez centavos en la máquina, haciendo que se forme una cola en el estribo del ómnibus que ya está en movimiento.

Ah, y que le saquen el ruidito molesto que hace la lectora de tarjetas cuando un estudiante paga el medio boleto.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Día de sol, noche de lluvia

Te veo (by pablodf) El último sábado de septiembre fue un día especial. Para empezar, fue el día de mi fiesta de cumpleaños, aunque más bien habría que llamarlo picnic de cumpleaños. (Se prescindió, afortunadamente, del ritual de soplar la velita. El Feliz Cumpleaños fue espontáneo y breve.) Con Marisa trajimos un par de lonas para cubrir el piso, dos termos con agua caliente, yerba, dos mates con sus correspondientes bombillas, y por si acaso la sombra fallaba, gorras, y nos apostamos bajo unos árboles y junto a un banco de cemento en el Parque de las Colectividades, mirando al Paraná.

Marisa trajo una torta de parte de la cual, injustamente, se disculpó por haberse tostado de más, aunque quien la probó nunca podría discernir tal cosa por la vista ni por el sabor.

Vinieron todos o casi todos los que esperaba que vinieran. Algunos estaban allí incluso antes que nosotros, puntualidad que me dejó desconcertado pero halagado. Otros llegaron una hora más tarde, a tiempo para comer la torta o para tomarse unos últimos mates lavados, y otros al atardecer, cuando estábamos levantando el picnic para mudarnos al bar más cercano, todavía al aire libre. Al ponerse el sol el vientito que venía del río se hizo más fresco, pero persistimos heroicamente, con la ayuda de cerveza y maníes salados, una hora más o así.

Caravana náutica I (by pablodf) Mientras estábamos en el parque también ocurrió otra cosa especial: pasó la caravana náutica pidiendo por el fin de los incendios intencionales en las islas del delta del Paraná. Nos fuimos corriendo hasta la barranca a ver y sacar fotos. El intendente Miguel Lifschitz me saludó con la mano desde la cubierta del Barco Ciudad de Rosario, aunque no podría asegurar que me haya saludado a mí personalmente... Al rato pasaron también, por la avenida costanera, un montón de vehículos acompañando la manifestación, incluyendo una autobomba. Espero que todos estos gestos simbólicos sirvan para algo, porque ya estamos hartos de llenarnos de humo, de tener el horizonte siempre sucio, de que llueva ceniza y de las molestias e irritaciones en los ojos y la nariz que estamos sufriendo por culpa de la irresponsabilidad de los dueños de unas islas que deberían ser cuidadas como patrimonio de todos, y de la vista gorda que hacen los que los deberían castigar.

El festejo terminó muy bien, creo que mejor que ninguna fiesta de cumpleaños que haya tenido (sin desmerecer), y ya que la modalidad de picnic resultó, me parece que la voy a implementar todos los años.

Como para completar esta lista de cosas especiales, después que terminó todo, la noche se cubrió de nubes y luego de unos alarmantes relámpagos empezó a llover mansamente, sin prisa ni pausa, y así toda la noche. Fueron unos pocos milímetros, la verdad, insuficientes para terminar con la sequía, pero ver y oír la lluvia después de meses y meses fue un alivio casi físico. Ojalá siga lloviendo, ojalá se terminen los parques amarillentos y las vacas flacas, y se apaguen los incendios.

P.D.: Anoche (domingo) empezó a llover nuevamente y hasta ahora (lunes por la mañana) sigue lloviendo...

viernes, 26 de septiembre de 2008

No a la quema II

Una pequeña postdata para avisar de la actividad en la blogósfera y en la Vida Real con respecto al tema de los incendios en las islas del delta del Paraná.
Acuérdense que este sábado 27 de septiembre a las 16 hs. sale una caravana náutica desde la altura del Puente Rosario–Victoria río abajo, y se convoca a los rosarinos a presenciarla desde todos los parques de la costa para hacer un "abrazo" simbólico a las islas.

Su servidor va a estar en el Parque de las Colectividades saludando a los barquitos y festejando su cumpleaños (+3 días) al aire libre.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Federalismo a la porteña

Confirmando que Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires,* la Presidenta de todos los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, firmó un decreto añadiendo al presupuesto 4.000 millones de pesos extra para subsidios al transporte... todo para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Esta millonada es parte de los 36.000 millones que Cristina decidió manejar por su cuenta, sin que nadie le recordara que los infinitamente abusados "Decretos de Necesidad y Urgencia" deben ser aprobados por el Congreso en un plazo corto, y que le "sobraron" al presupuesto luego de que se subestimara a propósito el crecimiento del PBI y de la recaudación fiscal del año, como se viene haciendo desde los tiempos de Néstor.
*Dios no existe, por supuesto, pero sigámosle la corriente al refranero.
Los ciudadanos de Buenos Aires, la ciudad con mejor nivel socioeconómico del país, pagan menos de 1 peso por un boleto de ómnibus urbano o de subte, menos todavía por un boleto de tren. En la mayoría de las ciudades del interior pagamos $1,50 y de ahí hacia arriba (no tenemos trenes, porque entre Perón, los militares y Menem los hicieron mierda). En Rosario nos aumentaron a $1,60 hace pocos meses, a la espera de que el gobierno "federal" nos asignara algo de esos subsidios extra que se esperaban, ya que en realidad el boleto debería costar más. Dado que no ocurrió, es muy posible que haya un aumento más este año (creo que el tercero) o bien a comienzo del año que viene.

Se entiende que el gobierno subsidie los trenes del área metropolitana del Gran Buenos Aires porque se trata de uno de los lugares más superpoblados y con peor calidad de vida, no de Argentina, sino de todo este continente, a pesar de haber sido gobernado por el mismo partido de la Presidenta (el de la justicia social y la redistribución del ingreso) desde tiempos inmemoriales, y de que Cristina se la pasa inaugurando cosas y entregando cheques por ahí. El servicio ya anda espantosamente mal, hasta el punto en que los pasajeros cada tanto incendian una formación de trenes en protesta; imaginen si encima les cobraran 50% más.

Lo que no se entiende es que la Presidenta también regaló 590 millones de pesos a la prácticamente quebrada Aerolíneas Argentinas, y otros 490 millones a otras empresas aéreas cuyos nombres no se ha dado a conocer. En este país son muy pocos los que viajan en avión, y ninguno de ellos es pobre. A riesgo de sonar kirchnerista, diría que los que más tienen deberían ayudar a los que tienen menos, o sea, el gobierno debería dejar de ayudar a sus empresarios amigos y permitir que las aerolíneas quiebren, se reorganicen, y cobren lo que deban cobrar para autofinanciarse sin subsidios (es decir el doble o triple de lo que están cobrando ahora), mientras que el dinero ahorrado se utiliza, sí, para subsidiar el transporte público popular de todo el país.

Tampoco se entiende cómo la provincia más grande y productiva del país (y coincidentemente, también gobernada por el partido de la Presidenta) no puede financiar su propio sistema de transporte, ni ayudar a los ciudadanos del Gran Buenos Aires a que salgan de la pobreza y el hacinamiento. A lo mejor a Buenos Aires le convendría exportar ciudadanos; mientras que en al área metropolitana viven casi un tercio de los argentinos, hay regiones del país que están subpobladas. Si se traen los subsidios con ellos, estoy seguro de que serán bienvenidos.

El Congreso se despertó un poquito después de lo de las retenciones, y ahora están discutiendo otras cosas importantes, pero estaría bueno que alguien levantara la cabeza y le dijera a Cristina que suelte la chequera. Mejor todavía, que le saquen la chequera a Cristina, ya que ella no tiene nada que hacer manejándola.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No a la quema - Sí a la reserva natural



El sábado pasado (20 de septiembre) fuimos hasta la cabecera del Puente Rosario–Victoria (en el límite entre los municipios de Rosario y Granadero Baigorria) para escuchar una declaración en contra de la quema de pastizales en las islas del delta del río Paraná, y a favor de la preservación del ecosistema de las islas, que es un humedal con una variedad de flora y fauna.

Allí nos dieron este folleto, que nos convoca a saludar el paso de una caravana náutica el día sábado 27 de septiembre, como forma de hacer un "abrazo a las islas". La caravana saldrá de Costa Alta, cerca del puente, y bajará por el río a lo largo de la costa.

Los incendios en las islas son asunto de larga data, pero últimamente se han vuelto mucho más grandes, afectando no sólo la estética de las islas, sino la salud de los rosarinos y la seguridad en las rutas. Cuando el viento sopla para nuestro lado, el humo invade la ciudad y desencadena reacciones alérgicas e irritaciones en los ojos, nariz y boca. Las cenizas llueven sobre la ciudad. Las rutas invadidas por el humo (a veces en combinación con neblinas) se vuelven inseguras, causando accidentes automovilísticos y obligando a veces a clausurar los accesos a la ciudad.

A todo esto el gobierno de Entre Ríos y la municipalidad de Victoria, bajo cuya jurisdicción se encuentran las islas del delta, han respondido con indiferencia o con explicaciones ridículas. El gobierno nacional, en especial la Secretaría de Medio Ambiente, ha mostrado una total falta de interés e inoperancia, dándose por enterado del problema (que lleva años) sólo cuando la Ciudad de Buenos Aires se vio llena de humo. El negocio de los arrendamientos de tierras fiscales pasó por encima de consideraciones ecológicas y del daño causado a Rosario y a otras ciudades situadas a la vera del Paraná.

Los incendios provocados continuaron. Cuando la ciudad presentó una demanda en la Corte Suprema de Justicia para que cesaran, y en el Senado de la Nación se presentó paralelamente un proyecto para crear una Reserva Natural en las islas del delta, el gobernador de Entre Ríos reaccionó acusando a Rosario de querer robarle un pedazo de su territorio, y el intendente de Victoria dijo que Rosario, que tiene un "presupuesto multimillonario", debería ayudar a la pequeña Victoria a apagar los incendios. Esto es una hipocresía. Los incendios son intencionales, se puede saber quiénes son los dueños de las tierras, y hay leyes que permitirían castigarlos. Si hay focos de fuego fuera de control, es porque se hizo la vista gorda a quienes los iniciaron. Y si hace falta dinero para controlarlos, hay un gobierno nacional al que se le pueden pedir.

El "abrazo a las islas" no tiene como fin solamente la protesta. Quejarse es uno de los pasatiempos favoritos de todos los argentinos. Los rosarinos venimos quejándonos del humo desde hace tiempo. Es hora de hacer algo positivo. La idea de la reserva natural es buena y hay que pelear para que se concrete, al mismo tiempo que reclamamos que termine la destrucción y la contaminación.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Vacaciones: Ciudad de La Rioja

Casa de Joaquín V. González
Casa de Joaquín V. González
Bien, después del Cañón de Talampaya poco podía pasar de importancia en nuestras vacaciones... El día siguiente, a media mañana, tomamos el ómnibus a la ciudad de La Rioja, y unas tres horas más tarde llegamos allí.

La Rioja es una capital provincial relativamente pequeña, y no tengo mucho que decir sobre ella, aunque quiero ser justo y aclarar que pasamos por ella con apuro y por obligación, ya que nuestro ómnibus de vuelta a Rosario partía de allí. Es linda, aunque no tiene puntos turísticos de gran interés, a excepción de un inmenso museo paleontológico y algunas iglesias históricas. Su catedral es hermosa, pero a esta altura del viaje no había mucho que nos impresionara de esta clase de cosas.

Hay una casa donde vivió el famoso Joaquín V. González (el que construyó Samay Huasi en Chilecito como casa de descanso), y una cierta cantidad de plazas amplias y bien cuidadas, pero ningún gran parque en la zona urbana.

Cara de mono II El Parque Yacampis, donde está el zoológico, queda casi saliendo de la ciudad, y por obra de la sequía o del abandono presenta un aspecto lamentable. El zoológico en sí es sorprendentemente grande y completo para una ciudad tan pequeña, y pasamos varias horas recorriéndolo. Entre los primates, hay monos caí (capuchinos), un mono araña, y papiones; también muchas aves, incluyendo un desdichado cóndor con muy poco espacio para volar dado su tamaño; llamas y guanacos, y otros animales menos curiosos como cabras y cerdos.

El "problema" (nótense las comillas) de La Rioja es que, turística o no, es una ciudad provinciana del interior profundo del país, y la hora de la siesta es sagrada, por lo cual incluso los restaurantes más finos de las coquetas calles peatonales del centro espantan a los clientes durante toda la tarde. El viajero que llega de Chilecito, por dar un ejemplo, se registra en su hotel y sale a buscar un almuerzo tardío, se lleva una desagradable sorpresa y puede verse obligado a un hambriento peregrinaje antes de encontrar una mesa a la cual sentarse.

Nos quedamos en La Rioja toda la tarde del viernes y el sábado hasta el atardecer, cuando salía nuestro colectivo de vuelta. Tuvimos nuevamente la desagradable experiencia de un viaje interrumpido. En marzo, volviendo de Córdoba, nos había detenido un piquete de productores rurales en Villa María; ahora fue una falla del motor, que empezó a perder gasoil. Marisa, sin duda por los vapores del combustible, se sintió bastante descompuesta toda la noche; no pudo probar bocado de la cena, y las náuseas y el malestar le duraron incluso un par de días más. Por suerte, no nos atrasamos demasiado: tras un tramo de viajar a baja velocidad, paramos en La Falda, en el norte de Córdoba, y en una hora o poco más nos enviaron un ómnibus de reemplazo desde Capilla de Monte. Llegamos a Rosario dos horas después de lo debido.

Y ése es el final del relato de nuestras vacaciones. Quizá vuelvan a oír de ellas en este blog, pero a partir de mañana retomo los temas habituales.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Vacaciones en fotos (vol. 4: Petroglifos en Talampaya)

Algunas fotos de petroglifos (grabados en piedra) encontrados en las piedras del Cañón de Talampaya. Estos glifos no son una escritura sino que representan objetos, personas y animales, o bien son símbolos sobre cuya interpretación los expertos no están todos de acuerdo.

La roca del cañón normalmente se vuelve negruzca al oxidarse los minerales que contiene. El proceso es visible en casi todo el cañón en las rocas que están más altas. La mayoría de los glifos están realizados por la técnica de quitar la capa superficial oscurecida de la roca para exponer el color rojizo original.

Les he aumentado el contraste a las fotos para que los petroglifos se vean más claramente. Con luz natural difusa a veces es difícil distinguirlos si no es de cerca.