Mostrando las entradas con la etiqueta río paraná. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta río paraná. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de septiembre de 2008

Día de sol, noche de lluvia

Te veo (by pablodf) El último sábado de septiembre fue un día especial. Para empezar, fue el día de mi fiesta de cumpleaños, aunque más bien habría que llamarlo picnic de cumpleaños. (Se prescindió, afortunadamente, del ritual de soplar la velita. El Feliz Cumpleaños fue espontáneo y breve.) Con Marisa trajimos un par de lonas para cubrir el piso, dos termos con agua caliente, yerba, dos mates con sus correspondientes bombillas, y por si acaso la sombra fallaba, gorras, y nos apostamos bajo unos árboles y junto a un banco de cemento en el Parque de las Colectividades, mirando al Paraná.

Marisa trajo una torta de parte de la cual, injustamente, se disculpó por haberse tostado de más, aunque quien la probó nunca podría discernir tal cosa por la vista ni por el sabor.

Vinieron todos o casi todos los que esperaba que vinieran. Algunos estaban allí incluso antes que nosotros, puntualidad que me dejó desconcertado pero halagado. Otros llegaron una hora más tarde, a tiempo para comer la torta o para tomarse unos últimos mates lavados, y otros al atardecer, cuando estábamos levantando el picnic para mudarnos al bar más cercano, todavía al aire libre. Al ponerse el sol el vientito que venía del río se hizo más fresco, pero persistimos heroicamente, con la ayuda de cerveza y maníes salados, una hora más o así.

Caravana náutica I (by pablodf) Mientras estábamos en el parque también ocurrió otra cosa especial: pasó la caravana náutica pidiendo por el fin de los incendios intencionales en las islas del delta del Paraná. Nos fuimos corriendo hasta la barranca a ver y sacar fotos. El intendente Miguel Lifschitz me saludó con la mano desde la cubierta del Barco Ciudad de Rosario, aunque no podría asegurar que me haya saludado a mí personalmente... Al rato pasaron también, por la avenida costanera, un montón de vehículos acompañando la manifestación, incluyendo una autobomba. Espero que todos estos gestos simbólicos sirvan para algo, porque ya estamos hartos de llenarnos de humo, de tener el horizonte siempre sucio, de que llueva ceniza y de las molestias e irritaciones en los ojos y la nariz que estamos sufriendo por culpa de la irresponsabilidad de los dueños de unas islas que deberían ser cuidadas como patrimonio de todos, y de la vista gorda que hacen los que los deberían castigar.

El festejo terminó muy bien, creo que mejor que ninguna fiesta de cumpleaños que haya tenido (sin desmerecer), y ya que la modalidad de picnic resultó, me parece que la voy a implementar todos los años.

Como para completar esta lista de cosas especiales, después que terminó todo, la noche se cubrió de nubes y luego de unos alarmantes relámpagos empezó a llover mansamente, sin prisa ni pausa, y así toda la noche. Fueron unos pocos milímetros, la verdad, insuficientes para terminar con la sequía, pero ver y oír la lluvia después de meses y meses fue un alivio casi físico. Ojalá siga lloviendo, ojalá se terminen los parques amarillentos y las vacas flacas, y se apaguen los incendios.

P.D.: Anoche (domingo) empezó a llover nuevamente y hasta ahora (lunes por la mañana) sigue lloviendo...

viernes, 26 de septiembre de 2008

No a la quema II

Una pequeña postdata para avisar de la actividad en la blogósfera y en la Vida Real con respecto al tema de los incendios en las islas del delta del Paraná.
Acuérdense que este sábado 27 de septiembre a las 16 hs. sale una caravana náutica desde la altura del Puente Rosario–Victoria río abajo, y se convoca a los rosarinos a presenciarla desde todos los parques de la costa para hacer un "abrazo" simbólico a las islas.

Su servidor va a estar en el Parque de las Colectividades saludando a los barquitos y festejando su cumpleaños (+3 días) al aire libre.

lunes, 22 de septiembre de 2008

No a la quema - Sí a la reserva natural



El sábado pasado (20 de septiembre) fuimos hasta la cabecera del Puente Rosario–Victoria (en el límite entre los municipios de Rosario y Granadero Baigorria) para escuchar una declaración en contra de la quema de pastizales en las islas del delta del río Paraná, y a favor de la preservación del ecosistema de las islas, que es un humedal con una variedad de flora y fauna.

Allí nos dieron este folleto, que nos convoca a saludar el paso de una caravana náutica el día sábado 27 de septiembre, como forma de hacer un "abrazo a las islas". La caravana saldrá de Costa Alta, cerca del puente, y bajará por el río a lo largo de la costa.

Los incendios en las islas son asunto de larga data, pero últimamente se han vuelto mucho más grandes, afectando no sólo la estética de las islas, sino la salud de los rosarinos y la seguridad en las rutas. Cuando el viento sopla para nuestro lado, el humo invade la ciudad y desencadena reacciones alérgicas e irritaciones en los ojos, nariz y boca. Las cenizas llueven sobre la ciudad. Las rutas invadidas por el humo (a veces en combinación con neblinas) se vuelven inseguras, causando accidentes automovilísticos y obligando a veces a clausurar los accesos a la ciudad.

A todo esto el gobierno de Entre Ríos y la municipalidad de Victoria, bajo cuya jurisdicción se encuentran las islas del delta, han respondido con indiferencia o con explicaciones ridículas. El gobierno nacional, en especial la Secretaría de Medio Ambiente, ha mostrado una total falta de interés e inoperancia, dándose por enterado del problema (que lleva años) sólo cuando la Ciudad de Buenos Aires se vio llena de humo. El negocio de los arrendamientos de tierras fiscales pasó por encima de consideraciones ecológicas y del daño causado a Rosario y a otras ciudades situadas a la vera del Paraná.

Los incendios provocados continuaron. Cuando la ciudad presentó una demanda en la Corte Suprema de Justicia para que cesaran, y en el Senado de la Nación se presentó paralelamente un proyecto para crear una Reserva Natural en las islas del delta, el gobernador de Entre Ríos reaccionó acusando a Rosario de querer robarle un pedazo de su territorio, y el intendente de Victoria dijo que Rosario, que tiene un "presupuesto multimillonario", debería ayudar a la pequeña Victoria a apagar los incendios. Esto es una hipocresía. Los incendios son intencionales, se puede saber quiénes son los dueños de las tierras, y hay leyes que permitirían castigarlos. Si hay focos de fuego fuera de control, es porque se hizo la vista gorda a quienes los iniciaron. Y si hace falta dinero para controlarlos, hay un gobierno nacional al que se le pueden pedir.

El "abrazo a las islas" no tiene como fin solamente la protesta. Quejarse es uno de los pasatiempos favoritos de todos los argentinos. Los rosarinos venimos quejándonos del humo desde hace tiempo. Es hora de hacer algo positivo. La idea de la reserva natural es buena y hay que pelear para que se concrete, al mismo tiempo que reclamamos que termine la destrucción y la contaminación.

lunes, 25 de agosto de 2008

Paseo por la isla La Invernada

El sábado pasado aprovechamos un hermoso día para ir en grupo a pasear y sacar fotos a la isla La Invernada, una de las islas que están frente a Rosario en el delta del río Paraná.

Isla La Invernada - Panorámica hacia el este

Por estar del otro lado del canal principal, que divide las provincias, las islas pertenecen a la jurisdicción de Entre Ríos, aunque la ciudad más próxima es Victoria, a más de 50 km de distancia.

Cruzamos el curso del Paraná en una lancha que sale cada hora o media hora desde Costa Alta, justo al sur del Puente Rosario–Victoria. Aunque con capacidad para 80 pasajeros, nos llevó a nosotros solamente, siete personas (más cámaras fotográficas, termo de mate y torta de manzana). En verano, por supuesto, esta misma lancha y otras van y vuelven continuamente entre el muelle de Costa Alta (en el norte de la ciudad), el de La Fluvial (en el centro), y los paradores de las diferentes islas, siempre llenas.

Muelle isleño Exhaustos exploradores

A poco de bajar vimos una casa con un corral lleno de gallinas y otras aves, y un carpincho con una cría. El carpincho o capibara es el roedor más grande del mundo; normalmente pasa la mayor parte del tiempo en el agua y en manada. La cría estaba escondida, pero el adulto parecía bastante acostumbrado a los seres humanos y se dejó fotografiar con total indiferencia.

Por ser nominalmente invierno, el sábado no encontramos mucha gente, aunque el río estaba medianamente poblado de veleros y kayaks, y en los rincones apartados de la isla había grupos de jóvenes tomando sol en la arena (importada, no propia de las islas). En la costa el viento era frío, pero más adentro, y sobre todo después de un rato de caminar al sol, la idea de sacarse todo y tirarse en la arena no parecía tan descabellada.

Aquella solitaria vaca Nos metimos en la isla yendo hacia el este, rodeando un par de lagunitas donde pequeñas garzas picoteaban su sustento, y midiendo cuidadosamente nuestra distancia a unas cuantas vacas y toros que pastaban. No pude resistir la tentación del fácil contraste entre lo urbano y lo rural/natural del paisaje: a unos pocos kilómetros de este humedal medio invadido por el ganado vacuno se alzaban las torres en construcción que pronto serán los edificios más altos del interior del país.

En el horizonte oriental, hacia el interior de la planicie de inundación del Paraná y de la maraña de brazos y bracitos en que se abre el río, había un inmenso foco de incendio, obviamente provocado, uno de los tantos que los dueños de esos campos nos vienen infligiendo desde hace años, y que ya motivó una demanda ante la Corte Suprema. Por suerte para nuestro paseo, el viento que soplaba se llevaba las columnas de humo hacia el sur (el domingo cambió el viento y toda la costa amaneció gris).

Caminamos hasta el límite este de la isla, llegando al Paraná Viejo, y ahí nos sentamos junto a una calavera de vaca a tomar mate y comer torta; después emprendimos la vuelta y, al llegar, nos sentamos en el barcito cercano al muelle a esperar a la lancha. En total, según el ploteo del GPS de Oscar, caminamos casi 5 km. Me satisface decir que no me cansé tanto... y espero que esto me sirva de práctica para el trekking y los city tours que voy a hacer en mis vacaciones.

viernes, 8 de agosto de 2008

Rosario demanda a Entre Ríos y Buenos Aires por el humo

Por fin la municipalidad de Rosario se ha decidido a hacer lo que debía, y va a demandar a Entre Ríos y Buenos Aires por los incendios provocados en las islas del delta del Paraná, cuyo humo y cenizas nos vienen cubriendo desde hace años, y que se han hecho insoportablemente frecuentes en los últimos meses. (Yo venía siguiendo el tema en D for Disorientation y hoy posteo Rosario sues over the smoke sobre lo mismo.) El intendente Miguel Lifschitz anunció que se planteará una demanda ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no para pedir reparaciones monetarias sino control.

Humo que te quiero humo

El intendente de Victoria, Entre Ríos, bajo cuya jurisdicción se encuentran los focos incendiarios más cercanos a Rosario, protestó y dijo que había que seguir conversando, lo cual suena a burla, ya que ni él ni el gobierno de Entre Ríos hicieron nada en años para detener la venta y alquiler de terrenos en las islas, seguida por quemas intencionales para "limpiar" la vegetación.

El delta del Paraná es un humedal, un ecosistema frágil, que no fue hecho para ser quemado y ocupado por ganado o por cultivos. Cuando se aceleró la recuperación económica y subieron los precios de las commodities, las autoridades permitieron que los dueños de la tierra hicieran lo que quisieran, a pesar del daño al medio ambiente y los perjuicios que el humo traía a la salud de los habitantes de Rosario, sin contar los múltiples accidentes viales y clausuras de rutas provocados por la baja visibilidad.

A nivel nacional jamás se hizo nada tampoco, hasta que a principios de este año los incendios se extendieron al sur del delta y el humo llegó a la capital del país. Como, según la sabiduría argentina, Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires, el inexistente problemita de los provincianos se transformó entonces en una EMERGENCIA NACIONAL (con mayúsculas) y el gobierno nacional, en forma tardía e insuficiente, envió algo de ayuda logística para apagar el incendio y permitir que los inquietos habitantes de la París de Sudamérica pudieran huir de vacaciones con visibilidad óptima en las rutas. Y eso fue todo.

Aplaudo al intendente Lifschitz por la demanda, aunque si yo fuera él también pediría dinero.

domingo, 27 de julio de 2008

Limpian el arroyo Ludueña

Arroyo Ludueña (by pablodf)
Entubamiento del Ludueña, marzo 2007

Arroyo Ludueña (by pablodf)
Desembocadura del Ludueña, marzo 2007
La municipalidad estuvo haciendo obras en el cauce del arroyo Ludueña. Me gusta ver que esto se haga, por seguridad, ecología y estética, en ese orden. El Ludueña es feo y apesta cuando baja; está contaminado y lleno de basura; y cuando llueve mucho en su cuenca superior, grandes zonas del distrito noroeste de Rosario corren riesgo de inundarse, como yo mismo sufrí en mi casa en 1986 y como ocurrió en marzo–abril de 2007, donde el arroyo no desbordó por poco.

El Ludueña viene de la región al oeste-noroeste de Rosario, entra a la zona urbana más o menos a la altura de Av. Sorrento y Circunvalación, y va hacia este pasando por el norte de los barrios de Fisherton, Empalme Graneros y Lisandro de la Torre (más conocido como Arroyito). Hay un tramo donde el cauce corre por un canal artificial (pasa a unos pocos cientos de metros de mi casa) y después se mete bajo tierra en dos grandes tubos. Recuerdo cómo, siendo todavía un chico, iba en bicicleta hasta el inmenso agujero donde trabajaban las máquinas para excavar el túnel por donde pasaría el arroyo, tan ancho que dos ómnibus de pasajeros podrían haber corrido por él lado a lado.

Hace un mes pasé por el comienzo del entubamiento y vi que estaban ahondándolo, limpiándolo y quién sabe qué más. Y este sábado, de camino a ver a los pintores en el Parque Alem, pasé por la desembocadura, donde los caños emergen a la superficie otra vez a la entrada del parque (entre el shopping Portal Rosario y el Hospital de Niños Zona Norte) para un corto recorrido hacia el este, hacia el río Paraná (ver la foto de marzo de 2007 — entonces estaba el agua hasta el borde, ahora está casi tres metros más baja). Allí habían removido tierra, quitando del cauce unas "islas" de sedimento y de basura que se suelen formar en el centro y que obstruyen el paso del agua, aparte de atraer yuyos.

Obras en el Ludueña (by pablodf) Limpito el Ludueña (by pablodf)

Es una verdadera lástima que no se le preste más atención al Ludueña, que con un mínimo de cuidado regular podría transformarse en un paseo tan atractivo como el río mismo. Siendo que pasa por al lado de un inmenso y lujoso complejo comercial, por el costado de uno de los dos grandes parques de la ciudad, y frente a un hospital, tiene todo el sentido (económico y urbanístico) que se empleen todos los medios disponibles para transformarlo en una vista atractiva.

PD: Con este post ya listo, encontré otra foto mía de hace poco más de un mes donde se ve la desembocadura del Ludueña con un tremendo banco de sedimentos cubierto de yuyos, tomada desde casi la misma posición que la foto de arriba a la derecha; justo lo que quería mostrarles. Y una de septiembre de 2007, con el agua muy baja, del cauce justo antes del entubamiento (mismo lugar que el de la foto de la izquierda donde) donde se ve claramente la contaminación en el arroyo.