
Fontanarrosa se destacó, más que por sus obras (que muchos nunca leímos), por su culto de la amistad y de la sencillez. Nunca se puso indebidamente serio, nunca aceptó ser tratado como una celebridad, y sobre todo nunca se fue. Esto lo valoramos los argentinos y quizá más que ninguno los rosarinos, porque artistas, escritores, jugadores de fútbol y demás luminarias casi siempre recorren el mismo camino: primero el reconocimiento aquí en Rosario, luego la fama, y enseguida la mudanza a Buenos Aires. Y de ahí a Europa, si es posible. Hace 30 o 40 años esta progresión era entendible, la travesía romántica del joven de provincias a la fulgurante capital. Hoy es casi completamente innecesaria, y lo sería más aún si otros eligieran quedarse, formar una "masa crítica" de grandes artistas, y gritarle metafóricamente a Buenos Aires que aquí también existe la cultura.

No quise sacar muchas más fotos, especialmente fotos de las obras expuestas, porque al principio no veía a nadie más haciéndolo (excepto el fotógrafo oficial de la Municipalidad). Además, en principio tomar una foto de un dibujo de alguien más y ponerlo en Internet es violación de copyright. No espero que la policía venga a tocar a mi puerta por una pequeña transgresión, pero a mí no me gusta que me roben fotos, y hay que dar el ejemplo.
Oh, el autor de 19 de diciembre de 1971 era uno de los cómplices del Nano y mío. Qué piolas somos los españoles y qué boludos los argentinos.
ResponderBorrarAhora se dan cuenta la mierda que es la puta presidente y Binner se sigue rascando el culo porque no entiendo qué pasó con su segundo lugar.
Shhh! no le digas nada, que la boluda de Morandini se enteró a tiempo de qué podía hacer para desarmar al kirchnerismo y como todos los políticos del círculo miró para otro lado.